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Capítulo 1. Rocky road to Dublin

Puente sobre el río Liffey (Dublín, Irlanda).

Mis últimos años han sido un viaje sin rumbo. La mayor parte del tiempo he caminado con la vista fija en mis pies, mirando hacia abajo, siguiendo un camino marcado por las huellas de otros.  A veces levanto la cabeza y miro alrededor, y sólo entonces soy consciente de la cantidad de cosas interesantes que pasan por mi lado cada día sin que yo les preste atención.

Bukowski

Este artículo ha sido escrito por Federico Trevisani, un chico italiano que, tras pasar un tiempo en Zaragoza y conocer la revista Voluntas, se decidió a escribirnos. Por ello, el siguiente texto no está corregido. Puede que su castellano no sea perfecto, pero el grueso del mensaje se entiende y, qué demonios, también es una forma de reconocer su esfuerzo al escribirlo en una lengua extraña para él.

"Si yo tuviera apuesta en la humanidad, yo no he ganado ni un centavo".

Nada es más actual que esta bukowskiano aforismo. La imagen que viene de una crónica diaria de los restos del la ruina social que es ahora nuestro mundo, haciéndonos cada vez más insatisfechos y aún más cabreado ya capaz de maravillarse ante la maldad humana.

No lo llames cómic, por favor

Como proscritos que escapan de una madurez mal entendida nos acercamos en la penumbra del viernes noche hacia la luz de la tienda especializada, o como sedientos en una tarde árida, sucumbimos al vicio puntual en un kiosko inefable. En otras ocasiones nos conformamos con recuperar alguno de nuestros tesoros, apilados llenos de polvo en un trastero o en la primera línea de las estanterías compartidas y saciamos así nuestras ansias. Allí están: los tebeos, el arte menor, la literatura de grapa o, si preferimos, la novela gráfica. Pero, sobre todo, no los llames cómics, por favor.

Pérdidas y hallazgos

Traducir es escribir. Eso sí, en un discurso segundo y referido, subsidiario y deudor, en el que nunca debe perderse de vista el texto original, al autor que un día buscó sus propias palabras para expresar una idea, una emoción, un sentimiento, que tal vez quedasen a mitad de camino en las posibilidades que la escritura puede ofrecer a su paso. Habría que preguntarse, no obstante, si ese discurso primero que se quiere creación no es también un discurso derivado, condicionado por la tradición, por las posibles influencias, por el contexto en el que se escribe, por los factores sociales y culturales que lo circundan.

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