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ZGZ Graffiti

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Cinco horas de trabajo. Cinco largas horas en aquella nave industrial en ruinas, jodidos de frío, bebiendo cerveza y alucinando con la habilidad de Ares e Isaac Mahow con el spray. Estos dos graffiteros de Zaragoza nos regalaron la portada de este segundo aniversario de Voluntas_, marcando un antes y un después en nuestra trayectoria como revista.


¿Cuál fue la primera pieza que hicisteis y en qué año?
Isaac Mahow: En 1995, en Hierros Alfonso. Pero no fue una pieza, fue una letra. Yo me hice una letra, otro se hizo otra y otro otra. Era lo que nos llegaba, pues tres botes y cada uno compraba un bote.
Ares: Yo la mía no lo sé, creo que fue por el 2000 o así. Pero pintaba una vez cada mucho tiempo, cuando el señor del PIE (Programas de Inserción en Empleo), en el instituto, nos daba dinero para botes, una vez cada dos o tres meses. No teníamos dinero, y como al del PIE le sobraba la pasta y éramos los únicos que le pedíamos, pues nos daba 50€ y a pintar.

¿El graffiti es algo totalmente libre o tenéis que respetar algunas normas «no escritas»?
Isaac Mahow: Para mí sí, tengo mis normas como para todo. Para todo lo que hago, tengo un guion. Pero para el graffiti yo no digo nada, solo hago lo que me enseñaron.
Ares: Se respeta lo de los demás. Esas cosas no están escritas en ningún lado, pero lo haces.

Va, una fácil: ¿Qué es lo que más odiáis de pintar y qué es lo que más os gusta?
Isaac Mahow: Lo que más odio es marcarlo, es horroroso. ¡Odio marcarlo! Porque ya lo has dibujado y ponerte a hacerlo otra vez… Y si estás improvisando pues vale, lo que salga, pero pasar una cosa que has dibujado ya es un coñazo. Eso es lo peor.
Ares: A mí lo que menos me gusta es el frío (risas). En esta ciudad, con el cierzo se pasa muy mal. Y lo mejor es ver el trabajo acabado.
Isaac Mahow: Para mí lo mejor es cuando ya has acabado de rellenar y te queda ir retocando.

Foto del graffitero zaragozano Isaac Mahow

En el tiempo que lleváis pintando, ¿ha habido algún momento que haya marcado un antes y un después en vuestro estilo?
Ares: En mi caso, en un festival que hicieron en Calatayud: el Bam Bam Jam, en 2006. Nosotros éramos unos críos, fuimos allí y había ido de lo mejor que había en Zaragoza en ese momento, gente de Madrid, de Pamplona... Nosotros estábamos flipando con los trabajos que estaban haciendo, fuimos para pasar un rato pintando con los colegas y ganamos. Aquello nos animó a todos a seguir adelante. En ese momento empecé a pintar más en serio.
Isaac Mahow: Supongo que cuando conoces a un colega que te influye. Yo pinté unos años con el IRA, luego fuimos el grupo THM,  apareció el COCO y más gente; y quizá RAÚL fue el que más me influyó. Con él pinté muchas veces, ya no era pintar una vez al mes, sino que en cuanto se podía íbamos a pintar. El cambio lo noté ahí, sobre todo por la cantidad de graffiti que hice. Luego estudié alguna cosa y sí que hay cambio en el estilo, me dio por informarme de lo que se estaba haciendo y por ver si me estaba copiando de alguien o no… y lo estaba haciendo, como la mayoría de la gente al principio. Pero lo que influye es la gente.

¿Tenéis alguna influencia artística fuera del mundo del graffiti?
Isaac Mahow: Sí, claro. Me dicen que me parezco mucho a Francis Bacon por unos cortes que hago, y de los cómics tengo que tener por fuerza, porque he leído muchos. De pequeño me encantaba Dalí, entonces cuando dibujaba me parecía mucho a él en lo que hacía. Tengo muchas influencias de fuera, pero de dentro no porque no me gusta tener y es precisamente lo que me mido.
Ares: Yo creo que no. Hombre, cuando estudié diseño gráfico sí que intenté cuidar más algunas cosas que hasta que no tienes ese conocimiento no las cuidas, y lo haces a tu manera, de una manera totalmente libre. En cambio, de la gente de dentro sí. Con los que te juntas siempre acabas fijándote en lo que hacen, y eso te influye.

Mientras estáis pintando, estáis un poco sumergidos en vuestro mundo. Pero cuando acabáis una pieza y volvéis a la vida sin un spray en la mano, ¿qué os gustaría llevaros?
Ares: ¡Joder qué pregunta! (risas). Yo una de las cosas que más valoro es estar a gusto con la gente con la que estoy pintando y eso es algo que te llevas, porque gracias al graffiti he conocido mucha gente, he hecho amigos.  
Isaac Mahow: Supongo que lo que intento repetir era lo que yo vivía cuando pintaba de pequeño. Iba con mi grupo y recuerdo esos ratos que no tenemos ahora de mayores, esa libertad de estar despreocupado de todo y estar preocupándome solo de pintar. Eso es lo que me gustaría llevarme de este muro que he pintado hoy o de cualquier otro muro. Lo que pasa es que cuando creces te empiezas a preocupar por mil cosas y ya no está eso, pero ese sentimiento es el que quisiera tener todavía, y hay ratos en los que estoy pintando y no me entero de nada, como si volviese a tener 15 años.

Foto del graffitero zaragozano Ares

Contadme alguna movida chunga que os haya pasado por pintar.
Ares: A mí me pillaron cuando tenía 16 o 17 años. Un día de borrachera iba por ahí firmando y el que me estaba vigilando estaba más borracho que yo, vio unas luces azules y dijo «mira mi primo, que lleva luces de neón en el coche»… pero no, era un coche de la policía (risas). Yo estaba pintando tranquilamente y a lo que me giré estaban los policías fuera del coche. Pero nada, me mandaron una carta a casa y tuve que limpiar lo que pinté.
Isaac Mahow: Bueno, a mí no me han multado nunca y después de la ley anti-graffiti me preocupé bastante de que no me pillaran. La verdad es que pinto muy poco ilegal, cosa que llevo mal y sobre todo los de mi grupo. Antes ibas a un sitio a pintar y si venía un policía medio le convencías de que estaba quedando bien. Si el policía era majo, no pasaba nada. Otros te tomaban los datos y te decían que si alguien se quejaba te multarían, pero nadie se quejó jamás. Yo no soy un ejemplo de arriesgado, porque no estoy para correr desde hace ya unos añitos (risas).

¿Os habéis planteado en algún momento dejar el graffiti u os veis pintando con 40 tacos?
Ares: Yo no. Hasta que me canse o me pase algo, pero en principio no le veo un final a esto. Me gusta hacerlo y mientras pueda seguiré haciéndolo.
Isaac Mahow: Yo he tenido mis rabietas y entonces digo «estoy hasta aquí», pero me duran un momento. Ahora me preocupo porque el pulmón se me está petando y sí que lo noto cargado. Si pintas mucho en sitios cerrados se nota mucho, y no usamos mascarilla todos los días, así que a veces pienso que tendré que dejarlo por salud. Pero vamos, hasta que me pete… (risas). Ya no fumo, así que algo he quitado.

Para terminar, vuestra madre estará contenta cada vez que llegáis a casa con la ropa llena de pintura…
(Risas)
Ares: Esta es la ropa de pintar, mi madre ya lo sabe. Al principio igual sí, pero ya cogí la costumbre de tener ropa de pintar y ropa de calle, y ya está.
Isaac Mahow: Yo soy muy mayor ya, mi madre ya hace años que no me dice nada. Además, cuando eres mayor, eres más organizado y ya no te manchas tanto. Como pagas tú la ropa, pues te manchas lo mínimo (risas).

Isaac Mahow y Ares practicando con Los Bocazas
Unos días después, quisimos volver al lugar donde habían pintado nuestro graffiti, para ver si todavía estaba donde lo habíamos dejado. Pero se torcieron las cosas y a día de hoy todavía no sabemos si sigue en aquella pared. Me gustaría creer que la luz de este sol de marzo entra por aquella ventana de cristales rotos, iluminando sus tonos grises. Sí, me gustaría creerlo, pero no lo sé. Puede que durase solo unos pocos días. Puede que ahora esté cubierto de pintura plástica y que sean otras letras y otro dibujo los que reciban esa luz del sol. En todo caso, esta incertidumbre forma parte del paso del tiempo. Es mejor así, creo. Pero no lo sé.


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