Puntos de distribución
Pepe Colubi "Mientras follas sólo puedes follar, no escuchar música"
¿Qué pasa con PXXR GVNG?
Haria: Instinto de avanzar
Los bocazas
Fist Fuckin Man
Seguid gritando

Crónica Two Shots Festival III

Compartir en MenéameCompartir en TuentiCompartir en Buzz it!Compartir en FacebookCompartir en Twitter

Aquí estoy, una vez más, tratando de sacar algo en claro de los indescifrables comentarios que apunté en un minúsculo cuaderno de páginas pegajosas durante el Two Shots Festival vol.III, con el único objetivo de narrar lo acontecido aquella tarde del sábado-noche, ahí es nada. Allá voy.

Amaneció, para algunos antes que para otros, con un desproporcionado solazo primaveral, totalmente incomprensible si tenemos en cuenta que estamos en febrero. El cielo despejado, la ausencia de viento y la escalada de los termómetros a medida que iba avanzando la mañana presagiaban un día inmejorable para irse de festival. Llámalo calentamiento global, llámalo Dios va de M; el caso es que, por muy antinatural que pueda resultar, hacía un día de febrero cojonudo para salir de casa a hacer el longanizas.

Por otra parte, aquel día habíamos quedado para comer una buena cuadrilla, y estuvimos deglutiendo codo con codo una fideuá parlante que, si se me permite decir, rozaba la perfección culinaria. Cerveza va, vino viene, llegó la hora del café (véase salir a fumar al balcón) y, para nuestra sorpresa, al salir nos encontramos un cielo gris ceniza realmente chungo.

El puto cambio climático. Así es. Supongo que los creyentes levantarían hacia el cielo su dedo acusador, pero yo preferí señalar al puñado de hijoputas que se están forrando a manos llenas mientras compran medios de comunicación para convencernos de que no hay alternativa posible a quemar combustibles fósiles. En fin, que no cunda el Panrico, sigamos consumiendo, amigos creyentes, que si la cosa se pone fea ya volverá Dios a enviarnos al melenudo de su hijo para expiar nuestros pecados. Amén.

El caso es que se jodió el día primaveral, y el cierzo helador y la lluvia torrencial hicieron su apocalíptica aparición en escena. En un arrebato de optimismo, impropio de gente como nosotros, decidimos seguir bebiendo hasta que dejase de llover. Error 404. El diluvio universal no había hecho más que empezar. Y así nos perdimos a los primeros tres grupos del festival, viendo llover desde el balcón.

Fruto de la impaciencia, la decisión unánime fue pillar dos taxis para llegar hasta el C.C. Delicias, donde ya llevaba un rato en marcha esta nueva edición del Two Shots Festival. Canción durante el trayecto: “Al menos ahora”, de Nek. Por cierto, ¿qué fue de Nek? ¿Seguirá cantando allá donde esté? Sea como sea, reconforta saber que al menos su memoria sigue viva en Cadena Dial. Gracias.

Con todavía ocho dúos por delante, a media hora por banda más descansos, llegamos, por fin, al C.C. Delicias. Casi al mismo tiempo salían al escenario las dos integrantes de Bala, un ruidoso grupo coruñés que captó al instante nuestra atención. Su sonido contundente, crudo, y tocado además as loud as possible, sobre todo por la batería; unido a unas letras gritadas entre dientes, que me hicieron pensar en Babes in Toyland, fue cayendo a nuestro alrededor canción tras canción como si el grupo soltase cargas de profundidad.  Fue un gran recibimiento.

Pausa para salir a fumar y pedir unos litros.

El segundo grupo que vimos fue Cala Vento. Un dúo más fácil de escuchar, a caballo entre el pop-rock y el rock ambiental, que tampoco nos entusiasmó demasiado. Para ser justos, cabe decir que el grupo estaba bien, pero, quizá por esa inevitable comparación que hace tu cerebro de forma automática entre el estímulo actual y el inmediatamente anterior, véase el rock agresivo con el que nos acababan de golpear las chicas de Bala, Cala Vento nos sonó demasiado edulcorado. Demasiado uuuh-uuuuh, no sé si me explico. Nosotros buscábamos caña.

Pausa para fumar y pedir unos litros.    

Era el turno del dúo maño Toro, cuyo especial formato siempre me ha parecido interesante y valiente a partes iguales: bajo distorsionado y batería. Sí señor, y la guitarra al trastero con la flauta de 2º de la ESO. Por seguir con el símil institutriz, los Toro repetían curso de forma sobresaliente aquella tarde, ya que recuerdo que abrieron en el Two Shots Festival vol.II, con el mismo afán atronador que en esta última edición.

Pausa pa fumar y pa pedir unos litros.

Volvimos a tiempo para ver empezar a los Cowboy Lovers, un dúo alicantino de rock bastante cañero. Justo lo que veníamos buscando. Por otra parte, una de las ventajas de los buenos dúos es que, sobre todo si hacen una música directa y tienen actitud, te transmiten la sensación de que no se necesita nada ni nadie más para convulsionar al público. Y eso es precisamente lo que consiguió este grupo. La sucesión de riffs garageros y el nervioso ritmo que marcaba el virtuoso batería con su cabeza, sus brazos y sus piernas, conseguían transmitir una especie de corriente eléctrica que te impedía permanecer quieto como un pasmarote.

Tanto fue así que sin previo aviso, en lo que yo interpreté como un arrebato de locura festivalera muy en sintonía con lo que en aquel momento estaba sonando en el C.C. Delicias, una amiga me cogió la libreta y el boli y me dibujó sus tetas, y no contenta con tamaña felonía (dulce, dulce felonía) fue pasando la libreta al resto de la gente para que cada uno, tías y también algún maromo, se autorretratase la pechambre. Acabé con cuatro pares de peras dibujadas, bastante mal por cierto, y dos monigotes en actitud sexual (¿?) o algo. Sea como sea, gracias por contagiarnos vuestro amor, Cowboy Lovers.

Pausa pa fumal y pedí uños litgos.

Así estaban las cosas cuando subían al escenario Siberian Wolves, también sobresalientes repetidores de la segunda edición del Two Shots. Su concierto fue, para mi gusto, el mejor. Pero supongo que yo tampoco soy un observador imparcial. Quiero decir que por mis apetitos musicales, bastante más cercanos al rock alternativo de este grupo (me recordaron un poco a Spacemen 3) que al estilo de cualquier otra banda del cartel, lo lógico era que disfrutase más con su música. Pero, por otra parte, tampoco me gustaría señalar este hecho como la única razón. Me gusta pensar que la media hora que ofrecieron los chicos de Siberian Wolves  en este festival creó una especie de atmósfera vibrante, distinta a lo ofrecido por los demás. Sí, menos cañera, menos enérgica, pero para mí mucho más estimulante, musicalmente hablando.

Gñausa pa guñal y geñí gños gñigos. (Nota: a medida que vayas leyendo esta crónica, ve restándole credibilidad a los apuntes de mi libreta, porque llegados a este punto tengo apuntado lo siguiente: Nuevo hit: AMANCIO ORTEGA. Beat Box y palmas. Letra: Bershka, Bershka / Pull and Bear / ¡Niños de Camboya! / ¡¡Niños, niños!! / ¡¡Niños de Amancio Ortega!!).

El siguiente dúo fue His Majesty the King, y con ellos volvimos a los gritos femeninos ultra-molones, ya que la cantante-guitarrista dio todo un recital de actitud y genio al ritmo de un batería omnipresente.

Turno para Los Bengala. ¿Qué más puedo decir de Los malditos Bengala? Joder, he cantado ya sus alabanzas en varias crónicas de festivales en los que he coincidido con ellos, cuando tocan en Zaragoza (que no son pocas veces) me canso hasta yo de repetirles a mis amigos y conocidos que tienen que ir a verlos en directo, y su disco Incluso Festivos me ha acompañado en prácticamente todos los viajes en coche que he realizado desde junio… En resumen: Los Bengala son un grupazo, un huracán salvaje de energía, ritmo e instinto. Todas y cada una de las veces que los he visto sobre un escenario, incluyendo su paso por este Two Shots Festival vol.III, me han dejado la misma cara de satisfacción al terminar. Y vale ya de genuflexiones, que me van a acabar demandando por acoso sexual.

Cerraba el cartel Fellows, un dúo barbudo que sonaba entre folk y bluesero. Muy raíces del rock americano. Lo cierto es que estuvieron muy guais como final de festival, pero a nosotros nos pillaban ya de vuelta de todo (hay marcas de dientes en estas páginas de la libreta), así que poco más puedo decir al respecto.

Conclusión de esta última edición del Two Shots Festival: a pesar de la discreta asistencia de público con la que contó (quizá también daba esa sensación por el salto entre la Sala López, donde se celebraron las dos primeras ediciones del Two Shots, y el C.C. Delicias, un recinto mucho mayor y con una distribución circular menos agradecida), el festival volvió a poner sobre la mesa de conciertos de Zaragoza una apuesta musical altísima, combinando bandas que ya habíamos visto en las anteriores ediciones con nuevos dúos; y creo que, si no lo había hecho ya, sin duda se confirmó como uno de los grandes festivales que acoge esta ciudad cada año. Así que, si te perdiste esta tercera edición y ahora mismo aún estás cagándote en todo, ya sabes lo que te toca hacer la próxima vez. Y si tú también estuviste allí y te estás leyendo este tochamen de crónica solo por gusto o porque no tienes nada mejor que hacer, solo espero que, si hay una cuarta edición del Two Shots Festival, nos encontremos entre el público y me dibujes tus tetas/pecho-peludo en mi libreta. Tratemos de convertir todo esto en una tradición.

 

Comentarios  

 
0 #1 Valencia 01-04-2017 04:40
I am curious to find out what blog system you're working with?
I'm having some small security problems with my latest
blog and I'd like to find something more secure. Do you have any suggestions?


Look into my blog :: страница
404: https://ddosov.net/404-http-not-found-error.html
Citar
 
Encuentranos en Facebook
Follow Us