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XIV EDICIÓN ZARAGOZA CIUDAD HIP HOP FESTIVAL, la crónica. Día 1

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Advertencia: Éste es un relato de ficción, guiño guiño, todo lo que consideres malo, decadente, vicioso, vomitivo y demás mandangas realmente no sucedió; por el contrario, allí donde veas juicios de valor gratuitos e insultos condenables eso, precisamente eso, sí que sucedió tal como está contando, describiéndose objetivísimamente y siendo por ello nulo el papel del abajo firmante.

El Zaragoza Ciudad es una jodida pirámide, la momia de Lenin comunicándose telepáticamente con Maduro, Madonna convertida al judaísmo para mantenerse por siempre pelleja. En continuo riesgo de desaparición, ha sabido ganarle la partida al tiempo para ser otra cosa más allá de un simple evento, convirtiéndose en una característica. Y las características, a diferencia de los clichés, trascienden los calificativos positivos o negativos para formar parte del paisaje, aceptándose tal como lo hacemos con el amigo pesado, el hijo tonto o la corrupción estructural. Al mismo tiempo, éstas poseen una mayor capacidad de resistencia ante las modas y los recién llegados. Por eso si este Zaragoza Ciudad vuelve a dividirse en dos días, el segundo no será el oficial, programado en Las Armas a finales de septiembre, sino el que tendrá lugar dentro de las fiestas de las Delicias el lunes 5. Por proximidad de fechas sí, pero también por lo que representa tanto este festival como ese espacio de gentrificación en donde las actividades, por interesantes que sean, siempre están enfocadas de cara al exterior, indiferentes a los gustos y las necesidades del vecindario1 –por no mencionar esa contradicción consistente en seguir llamando Acturside a algo que ha sido arrancado de su lugar de origen.
Avisadxs quedáis.

DIA 1

Las Delicias. Cinco y pico de la tarde. Un erial.

–Co no va a haber ni el tato en la charla, somos los únicos pringados que hay por la calle.

–Tío, soy un profesional, si tengo que cubrir el Zaragoza Ciudad lo hago de verdad, acudiendo a todas las actividades e incluso tomando notas.

–A ver si es verdad, que en el Alrumbo no fuiste a ningún concierto y te tuviste que inventar la crónica.

Dentro del recinto bajamos unas escaleras y llegamos a una sala oscura en la que se oyen los ecos de un micrófono y el murmullo de un número indeterminado de personas. Sobre el estrado Sharif al micro, Rumba a los platos, Danjer a los sprays, Phase a las cabriolas y el moderador intentando no convertirse en un Manuel Campo Vidal. Ah. Y un bebé en su carrito, berreando si no le gusta el tono de lo que escucha; manteniéndolo real vamos. Sorprendentemente la sala está llena y lo más curioso es que la media de edad es muy baja, eso sí, salvo por un par de excepciones todos somos blancos. ¿Es este dato pertinente? Lo es por si solo pero adquiere todavía más valor si lo ponemos en relación con la segunda parte de la charla, la más interesante para aquellos que ya conocemos los orígenes de la movida en Zaragoza y cuyo núcleo versa sobre la evolución del Hip Hop a grandes rasgos. Habiendo llegado esta ciudad a convertirse en algo así como la Nueva Orleans del rap hardcore estatal, rindiendo pleitesía a una pureza definida como tal por nosotros mismos, ¿tiene ésta valor por sí misma?, ¿interesa a alguien más allá del historiador, el nostálgico musical y el joven autóctono en busca de identidad? Pregunta que arrastra tras de sí a varias más, ¿este público es el mismo que irá al concierto de Yung Beef?, ¿es el mismo que fue a Cecilio, Jarfaiter y al Coletas hace un par de meses?, ¿y el de Tangana y Ladroga? Los ponentes repiten palabras como ‘familia’ o ‘unidad’ que en Estados Unidos todavía tienen valor en tanto la cuestión racial funciona como pegamento de unión, sin embargo en nuestras coordenadas el tema tiene una complejidad distinta que requiere una aproximación distinta. Así, antes de hablar de si el Hip Hop es un todo o si se ha fragmentado convendría realizar una verdadera radiografía de las distintas corrientes existentes, tema excesivamente complejo para un colaborador de Voluntas por lo que pasamos a otra cosa2.

Ah bueno, sólo un apunte más, entre la concepción de Rumba del rap como algo necesariamente minoritario debido a ser ésta una música dura, difícil de escuchar –hellyeah– y el concepto pop mencionado por Sharif, entendido como música que ha alcanzado el rango de popular, existe toda una gama de sonidos más o menos experimentales por explorar que no necesariamente tienen por qué reducirse al boom bap noventero de la costa este ni a la categoría mainstream. Algo que debería ir de suyo teniendo en cuenta que los cabeza de cartel de hoy son Slum Village, forjadores de un estilo a comienzos del siglo XX/finales del anterior que representó una isla respecto a los patrones con los que se medía el rap por aquella época. La evolución del rap es ininteligible sin J Dilla, justo la persona que marca el punto en el que se hacen irreconciliables dos formas de entender esta música, tema del que nadie parece querer hablar abiertamente –como con lo de las armas de destrucción masiva de Israel, que haberlas haylas pero…–. Tampoco hace falta irnos tan lejos, entre el público de esta noche se encontrará gente como Skyhook –alerta: entrevista inminente con él por estas latitudes3–, alguien bastante lejano a lo que es el rap canónico de la ciudad y que sin embargo se crió escuchando a los de Michigan. ¿Tiene él cabida en el Zaragoza Ciudad? Si el leitmotiv de las bandas más representativas de una música aparentemente garrula e inaccesible como el hardcore punk –de Black Flag a Minor Threat pasando por Hüsker Dü– era que le jodiera a la pureza y a los puretas y seguir evolucionando para no ser alcanzados, atrayendo a los raritos, a quienes no encajaban en ningún otro lado, ¿por qué aquí la mentalidad es tan distinta cuando la tipología, blancos de clase media-baja, es similar? Todo este rodeo que ha hecho perder los pocos lectores que quedaban sirve para decir oye, cojonuda la idea de abrir el festival a charlas como ésta, pero que no sean autofelatorias, que le deis algo de vidilla hostias.

Dándole vueltas a todos estos temas con la cabeza más movida que las tripas tras sufrir la venganza de Moctezuma, salimos a la competición de break entre varios equipos de distintas ciudades que tiene lugar en la plaza de la Convivencia. Estos buscan romper con sus movimientos el escaso viento existente, arropados por la presencia tanto de los asistentes al festival como de abuelas de gesto estoico que lo mismo les da que los bailarines se pongan a hacer piruetas en el aire a lo película de artes marciales china o que les dé una embolia, de niños con mayor o menos fascinación por la exhibición y de marujas y marujos del grupo de Facebook Yo también soy del barrio de las Delicias que posteriormente pondrán a parir el evento, echándose las manos a la cabeza con lo mal que está el barrio, lo que se ha degradado, que esto con la heroína de los ochenta no pasaba porque al menos no había negros en las calles. Variedad para todos los colores. Por lo demás ni rastro de chavales pillándose el gran ciego, esperemos que estén camuflados entre los matorrales del parque de las Delicias aprovechando el ambiente festivo, porque si no significaría que la influencia de Sho Hai está reduciéndose drásticamente. O sacas disco ya con Violadores o atente a las consecuencias. Primer aviso de los fabricantes de bebidas espirituosas.

Respecto a la competición propiamente dicha, la cual tiene lugar bajo la batuta sonora de Lady Funk, qué decir, es un lujo que vuelva a este festival un arte que como su nombre indica deja que el cuerpo se rompa en mil pedazos, acomodándose a la música sin intermediaros, como buenamente viene. Los breakers son unos tipos dignos de admiración por eso y mucho más. De Barcelona a Madrid, Logroño o Zaragoza, siempre parecerán más viejos que tú. Pero ésta es una vejez atemporal y no física, como si la historia hubiera pasado por su lado sin enterarse de su presencia, quedándose congelados en los chicos mayores del instituto, aquellos que rondaban los centros cívicos escapando por los pelos de las garras del reformatorio. Con esa ropa que es una combinación entre pijama y chándal de educación física de quien pasa de hacer educación física y que nunca encontrarás en una tienda, al menos no de la forma en la que les queda a ellos, pasada por el túrmix de horas de trabajos manuales y fumadores de opio. Sólo he visto una vez en mi vida algo similar, los jugadores de la última división de futbol de la Liga Delicias.

En uno de sus descansos decidimos darnos un garbeo y ver los grafitis antes de que estén terminados, por lo de observar el proceso de creación del artista y demás, no por aspirar un poco de pintura fresca ni nada de eso eh, pero para nuestra sorpresa entre pieza y pieza tenemos que esquivar unos cuantos tenderetes que no parecen tener nada que ver con el festival. ‘Es lo del mercado medieval’, me chivan por el pinganillo, pero entre que el sol veraniego nos golpea en la cara mermando la visión y nuestra prisa por encontrar la sombra, lo único que logro entrever, y sobre todo oler, es un puesto de vinagrillos, los típicos vinagrillos medievales de toda la vida joder, que hay que explicaros todo. Ahora entendéis por qué la llaman ‘la época oscura’.

Repetimos el ciclo break, grafiti y chinos –tercer elemento fundamental de toda cultura urbana, y más teniendo en cuenta los prohibitivos precios del bar del Teatro de las Esquinas–, hasta que se nos cruza una tocinera y frena. De poco me sirve esconder la bebida cuando los demás siguen dándole a la garimba como si ná. Del vehículo bajan varios policías y un perrete, a nuestro lado un tipo muy normal, nada fuera de lo común vamos, con pintas de oligoescaso, cruza la calle con prisas. El policía pide los documentos de identidad.

–¿Es por haber cruzado la calle sin respetar el paso de cebra señor agente? –pregunta el sudoroso y presunto votante de partidos mayoritarios, de uno en concreto.

–La identificación por favor –responde secamente el agente, se la damos.

–Yo no voy con ellos agente, no tengo nada que ver con ellos de verdad –el tipo continúa balbuceando, cada vez más apresuradamente–. Es que, es que, se me han puesto al lado, lo juro, yo a esta gente no la conozco de nada, se me han puesto al lado y he tenido que cruzar porque vete a saber tú con la que está cayendo no te puedes fiar, ¿verdad? –con su sudor se podría llenar algún pantano de esos que tanto gustan de ver inaugurados, el policía se muestra indiferente, el perrete lo mismo, no tiene ganas ni de olisquear.

Tras devolverle el carnet de identidad el ciudadano ejemplar se marcha prácticamente corriendo. Eso sí, tenemos un punto en común, se sujeta los pantalones para que no se le caigan. Con la sensación de que damos más asco a la gente normal que a una policía que se la trae al pairo nuestra existencia, como al resto de poderes constituyentes más o menos, calculamos que el primer concierto de la velada debe haber empezado. Para allá que vamos.

Nalo tiene por delante un trifásico de maldiciones, por un lado (re)presenta esa sorpresa o álbum titulado Hablar por hablar (2016), por otro lo hace en casa y para finalizar el triplete le toca abrir el festival. El resultado está cantado, unas pocas decenas de personas más interesadas en pillar sitio para Natos y Waor que en caldear el ambiente. Ni siquiera fuman a escondidas. Ante semejante panorama podríamos utilizar la palabra ‘resignado’ para describir el show del de el Arrabal, junto con Russell acompañándole en las vocales y apariciones como las de Acheset. Yo prefiero utilizar términos relacionados con lo delicado, lo poderosamente sutil o con la pasión cotidiana. Si el cuerpo importa, su vieja camiseta de los Bulls pegada a una barriga incipiente, los calcetines blancos hasta las rodillas con la silueta de Jordan suspendida en las alturas, sus bambas de basket de un rojo intenso sólo comparado a los zapatos de charol de Dorothy en El Mago de Oz y sus pantacas marrones siempre demasiado cortos, le dotan de una presencia que junto a sus ligeros contoneos en escena y sus complacientes pasos alejados de los saltos y las intimidaciones, le convierten en un crooner moderno, capaz de resumir en su figura toda una serie de categorías todavía no convertidas en cliché. Y qué decir de él rapeando con los ojos cerrados, viviendo sus letras. Ese coctel entre presencia y ausencia potencia un directo al que hay que saber entrar como en una ola en una ciudad de este tipo, sin playa. Exacto, exige pillarle el truco, darle un par de vueltas.

Y de vuelta al cruento sol zaragozano, a esa sensación de estar en el momento equivocado en el lugar equivocado, queda soñar con un trabajo a pachas entre el de Dinamo, Escandaloso Xpósito y Erick Hervé. Un álbum para un público que hace tiempo que dejó de ir al instituto, que cuando habla de fiesta habla de las resacas que duran tres días y cuando habla de sexo frenético se refiere al que escucha en las paredes de la vecina mientras abre la nevera, se da cuenta de que otra vez se ha olvidado de hacer la compra y, mirando la chatarra del bolsillo, decide que otra noche más cenará una birra del Día, poniéndose algo de fondo que le acompañe más que todo el barullo de la calle. Música para invidentes.

Ahora sí que sí, poniendo fin al discurso pequeño burgués socialdemócrata, damos el último garbeo por unas piezas ya acabadas. El mercadillo se ha animado con la aparición de un soplador de vidrio haciendo cisnes sobre un soplete lanzando un color áureo absolutamente bello en caso de que te llames Nerón. Como con los pepinillos y las cebolletas, sigo teniendo mis dudas de que semejante actividad represente lo medieval, aunque por otra parte y basándonos en el elevado riesgo de accidente laboral este espectáculo encaja bastante con el medievo. O con el siglo XXI. En fin, el caso es que llegamos casi al final del show de Axl Roc feat AdriPuntoEfe, presentando también álbum, Luz y Fe (2016) –excelente elección eso de apostar por gente local con trabajos recientes o a punto de ser lanzados, como será el caso de Ossian. La culpa de la tardanza no es nuestra, no toda, por el camino nos ha pillado por banda un compañero del instituto, ahora militar, contándonos sus incursiones en África pero no quedándonos muy claro del todo si defiende más democracia o lo otro, si critica la corrupción o la justifica, si Oriente Medio es víctima o amenaza, si no hay nada que hacer o es una cuestión contextual, orquestada, si sus compañeros tienen todo bajo control o estamos muy pero que muy jodidos. El resumen final, ‘puto Podemos’, como si intentara salvar el culo por si las mocas o buscase nuestras cosquillas. Y dale joder, ¿qué pasa últimamente que a cualquiera que le da asco esta puta mierda de mundo le acusan de podemita?, ¿inventaron el mal ellos?, ¿ya han conseguido meterte en una marca cómoda en la que satanizarte? No te dejan en paz ni en tu propio barrio, y yo que me quejaba de los evangelistas.

Regresando de nuevo con Axl Roc –tío perdóname por este ladrillo en mitad de tu ronda– y con la sensación de que hay que inventarse otra cosa para recuperar fuerzas y salir de las aguas estancadas, disfrutamos de un directo mucho más enérgico que el anterior. ‘Éste tiene más tablas’, sugieren, yo no lo tengo tan claro pues se trata de propuestas muy distintas y más con temas a doble tiempo como “Check the Sound”, donde lo que prima son los botes, la fiesta. Lo que sí queda patente es que la interacción entre él y AdriPuntoEfe es un factor fundamental para que el show funcione tan bien, haciendo que el respetable dé sus primeros zapateados. Algo fundamental si tenemos en cuenta que la propuesta de este MC originario de Barcelona y criado en Zaragoza posee un deje a la escuela catalana que nos incita a imaginarnos un mundo alternativo en el cual Funkcomuna hubiera terminado de petar como se merecía, alcanzando los medios de comunicación en lugar de ser recibidos con tibieza e indiferencia. Entre los integrantes de este nuevo orden el catalano-aragonés ocuparía un papel importante como arquetipo de la comunión entre cuellos rotos de la ciudad del viento y los pasos de baile de la academia Griffi. Quizás porque éste no sea el universo en el que nos ha tocado vivir, el directo de Axl enfatiza su vena hardcore frente a los quiebros saltarines de los beats y esos tonos llenos de picos que nos obligan con su trazado a subir y bajar cuerpo mediante. Todavía es posible entonces un ajuste más fino de su ADN en vivo.

Tras este par de variadas y muy reivindicables propuestas del underground-porque-no-queda-otra local, toca el turno de Slum Village. Ya he comentado su importancia vital dentro de la historia del rap por lo que la expectativa entre los asistentes es alta, también el miedo a que nos encontremos ante uno de esos grupos yanquis que empiezan a girar por Europa un poco como los peces gordos alemanes que acaban sus días en la costa española, viviendo de las rentas –más cuando de su formación inicial sólo queda T3, en parte por fuerza mayor porque tanto J Dilla como Baatin la han espichado. Cuando salen T3 y Young RJ –con una gorra que homenajea a Jay Dee– la sala se encuentra a medio camino entre transformarse en un antro de perversión o en un museo, indecisa… Espera espera espera ME ESTOY DEJANDO LO MÁS IMPORTANTE DEL FESTIVAL: El primer fan declarado de Voluntas. Juro que esto es lo único verídico de toda la crónica. A mitad del set se acercó espontáneamente, sin coacciones de ningún tipo, por su propia voluntad, gracias al libre albedrío humano, rompiendo el nexo causa-efecto que le llevaba a otro lugar, haciendo gala de su libertad, que sí, en serio, como lo leéis, y nos dijo que le gustaba la revista. Obviamente yo no era su ojito derecho y el puto Vázquez tampoco, eso no se lo creería nadie, pero le encantaban Colectivo Mierda y Artur. Gracias Zaragoza Ciudad por hacernos saber que no estamos solos en este mundo frío e innecesario.

Sobre lo secundario, el concierto de los de Detroit, pues bueno, en cierta manera un déjà vu de lo ya visto con otras bandas del otro lado del charco. Respecto a cuestiones técnicas sorprende lo mejorable del sonido, con acoples ocasionales, seco como en el caso de Axl Roc pero más pronunciado teniendo en cuenta las particularidades de sus beats, faltándoles todos aquellos detalles que les encumbraron; la finura entre el golpe frío y el laberinto bailable. Eso sí, cuando por algún misterio de la ciencia el sonido se lame las heridas nos devuelven unos ritmazos que hacen tiritar de arriba abajo a nuestros cuerpos. T3 y Young RJ por su parte, quitando que van con más capas que el armario de Ramontxu, se muestran lo suficientemente activos como para no pensar que han venido simplemente a recoger el cheque. Juegan grabándose con la cámara, se relacionan puntualmente con el público y se pegan unos movimientos de tren inferior con los que yo acabaría descuajeringado. La selección de los temas gut, canciones cortas sin llegar a ser un batiburrillo en el que caen muchos MCs, dándonos clásicos como “Fall in Love” o “Go Ladies”. Quizás la sensación más extraña provenga de la relación entre el público y los músicos, dando pie a que nos preguntemos qué pensaran de nosotros y por ello, de sí mismos. Sin ser un lince del cálculo visual, la sala estará en algo más de la mitad de su capacidad lo que significa bastante menos gente que la edición anterior, algo que nos conduce a una cuestión propia de Expediente X. Actualmente los portales de rap tienen mucho más seguidores y los temas en streaming tienen más reproducciones que las de otros géneros como el metal, es decir, que parece que hay una mayor masa social que lo apoya, y sin embargo hay muchos menos conciertos y en estos acude menos gente que en géneros musicales aparentemente más minoritarios. Cabe preguntarse si es un problema de infraestructura y promoción, del tipo de seguidores o si tiene que ver con la misma música en directo. En el caso de Slum Village aun disfrutando y moviéndonos no parece haber la misma comunión con el público que en otro tipo de conciertos –incluso en el caso de shows tan justitos y decantes como por ejemplo el que ofreció aquí W.A.S.P. unos cuantos meses atrás. Hay excepciones claro, temas como “Raise it Up” nos ponen en sintonía con el plano astral de Hellraiser. Sea como sea todo un gustazo el que nos hayan visitado.

Con Natos y Waor la sala parece más llena aunque haya la misma gente, puede que esta ruptura de las leyes de la física fue la que provocara que me quedara sin verlos una de las últimas veces que se pasaron por aquí, agotando las entradas. En cualquier caso para la mayoría de los asistentes ellos son los cabeza de cartel y con ese espíritu es con el que salen a escena, incluso exhibiendo audiovisuales de fondo para acompañar sus temas. Varios nueva-pero-ahora-vieja-escuela me han comentado que estos son unos gachos que de haberlos escuchado en el instituto les habrían encantado pero que ahora les pillan algo mayores. No obstante, más allá de las vaciladas de rigor que sueltan cabe reivindicar su papel en el perfeccionamiento de ese romanticismo sucio que ha venido fraguándose en mitad de la península y que une en una línea irregular a emecees tan distintos como Cheb Rubën, Costa y Suite Soprano. Dispuestos a defender este título que me acabo de inventar los de la capital guarrean con Natos tirando del carro, lanzándonos una voz verdaderamente imponente en directo –por favor, grupo de screamo ya junto con el Jarfa. “Miedo y Asco”, “Canallas” o “Excesos”, por citar temas de distintos trabajos, se suceden con buena respuesta, sin embargo tras un interludio en el que desaparecen un minutillo se inaugura un segundo acto que esta vez pone en jaque las leyes de la química, o no, mostrando a la pareja mucho más enchufada. Así, se encadenan las interacciones entre ellos con una mayor receptividad y efusividad ante el público, mostrándose más abiertos y gestuales. También ayudan las alternancias con un sonido EDM marca Ikki con temas como “Camarón” o “Rockanrollas” que convierten a la sala en una Facedown de gente botando, fenómeno que asimismo da pie a muchas reflexiones sobre la cultura popular en la actualidad; como los pasos de cercanía entre el bombo clap más kinki y el sonido club, o el ¿artificial? punto en común entre el delincuente de barrio y el Rubius –o sobre cómo articular esta combinación para que con “Demonios y bares de viejos” la gente se vuelva crazy y sin embargo a los conciertos de Costa en la ciudad no venga ni el tato.

Cerrando con el bis de “Gloria” la gente sale ordenadamente del recinto, parece contenta, hasta han llegado a sacar el mechero, ondeando la llama y todo eso para “A corazón abierto”. Natos y Waor saben lo que se hacen, proponiendo un buen setlist, con cambios de sonido adecuadamente medidos y una duración más que decente. Sin embargo si hubiera que destacar algo de este Zaragoza Ciudad eso sería el torneo de break, las charlas y el grafiti, los cuales no sólo han dotado de contenido al evento sino que le han dado coherencia, salvándole de quedarse en los huesos, deslavazado, reduciéndose a un concierto independiente para gente que quería ver a Natos y Waor y otro para los seguidores de Slum Village.

–Venga, vámonos para la Botica que hay jaleo, están pinchando la Von Disko y el Renegade y así le ponemos el broche al zaragoza city.

Incluso hoy en día, en la época de la conectividad total, queda un grupo de irreductibles maños lo suficientemente inteligentes como para no consultar el móvil y equivocarse en el día de la pinchada. Ese semos nosotros. Vagando aburridos y sin un duro aprovechamos que unos pijaitas se zurran entre ellos –hay que ser idiotas– para tomar prestado su alcohol y terminar en un bar cualquiera del Casco, zurrándonos entre nosotros. Pero eso sí, en este caso rompiéndonos las camisetas mientras insultamos a aquellos buenos samaritanos que nos quieren ayudar a levantarnos del suelo. Faltaría más.

¿Fin?

¿Quieres saber cómo termina el Zaragoza Ciudad Hip Hop Festival XIV?, ¿te gustaría leer la crónica de la noche del lunes en el parque de las Delicias? Para hacerla posible retuitea o favoritea o comparte o pollas en vinagre este artículo. Si más de ¿¿¿quince??? personas lo hacen desde Voluntas nos comprometemos a trabajar un poco más. No lo hagáis por nosotros, hacedlo por el barrio.

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1  Para quienes quieran tener argumentos con los que defenderse de los amantes de Las Armas mientras toman su vermú torero recomiendo la lectura del artículo Gentrificación y disciplinamiento en los centros históricos. La creación de un espacio seguro y atractivo en San Luis-Alameda (Sevilla) de Ibán Díaz Parra, el cual resume el abecé de la gentrificación:
– El nuevo espacio que se quiere generar mediante esta estrategia tiene un marcado carácter alternativo, lúdico y cultural que contrasta con la del resto de los espacios centrales de la ciudad.
– Atracción de iniciativas culturales de forma temprana. La primera destacable: la creación del mercadillo dominical de la Alameda, un mercado “baratillo” que ocupaba toda la extensa plaza y que iría convirtiéndose en elemento clave de sociabilidad, donde coincidía el lumpen local con visitantes ajenos al barrio y de diverso origen social.
– La apertura de varias nuevas calles y una plaza, y el redesarrollo de buen número de edificaciones, así como la instalación de nuevas dotaciones.
– Iniciativas emprendedoras en el ámbito del arte y la creación de instalaciones públicas vinculadas a ese tipo de actividades.
 

– Destrucción de la trama medieval y ubicación estratégica de los cuarteles de las fuerzas de orden público.
– Proliferación de las denuncias por la expulsión de familias con bajos ingresos que viven en edificios no intervenidos. Acoso inmobiliario y desplazamiento de inquilinos pobres.
¿Nos suena de algo?

 

2 Desde la redacción nos tienen advertidos de que no demos signos de inteligencia porque nos quitarán los subsidios.

 

3 Y ya de paso aprovecho para dar un mensaje a Insulino Dependiente: Insulino si lees esto que sepas que te estamos esperando en el bar de Schopenhauer de las Delicias para hacerte una entrevista. Deja la sociedad secreta francmasona en la que te escondes y mándanos una señal de conformidad el primer día del Vendimiario.

 

 

Comentarios  

 
0 #1 Gabriella 15-05-2017 02:04
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