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The Notorious B.I.G.

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Retrato de Christopher Wallace

“When I die, fuck it I wanna go to hell
Cause I'm a piece of shit, it ain't hard to fuckin' tell 
It don't make sense, goin' to heaven with the goodie-goodies 
Dressed in white, I like black Tims and black hoodies”
Suicidal thoughts, 1994

Nació el 21 de mayo de 1972 en Nueva York (Nueva York, Estados Unidos) – Murió el 9 de marzo de 1997 en Los Ángeles (California, Estados Unidos)

El pequeño Chris probablemente no llamaba la atención de sus vecinos de Bedford-Stuyvesant, el barrio de Brooklyn (Nueva York) donde se crió. Su familia emigró desde Jamaica. El padre, George Latore, se marchó cuando Christopher tenía dos años; su madre, Voletta Wallace, tuvo que sacar adelante a su hijo sola. Nada fuera de lo común.

Christopher George Latore Wallace era un buen alumno, y su madre le animaba a seguir estudiando para labrarse un futuro. Sin embargo, su barrio hablaba un idioma radicalmente distinto y contaba que no había otra forma de prosperar que ganar dinero. La droga era la forma más sencilla.

Wallace empezó a vender crack con 12 años y pasó su adolescencia escondiendo la mercancía de la policía y de su madre. A los 17 abandona los estudios y con el tiempo se hace con un sitio en la calle, aunque no pudo evitar varias visitas a la cárcel.

Entre trapicheos de esquina se marcaba sus freestyles. A pesar de que lo entendía como una afición, el ya enorme Christopher Wallace sí que llamaba la atención todo el que pasaba por ahí. Quizás había otra salida para ese negro de Brooklyn. 

Esa duda no tardó en disiparse. A las manos de Sean Diddy Combs llegó una maqueta de un tal The Notorious B.I.G. reseñada en la sección Unsigned Hype de la revista The Source. Sean Combs, más conocido como Puff Daddy, se encontraba en 1992 escalando puestos como productor en Uptown Records y decidió que Notorious sería su próxima apuesta. Con una condición: Notorious debía abandonar las calles. 

En ese momento, el Brooklyn de los noventa pierde a un dealer cualquiera y ve nacer a The Black Frank White, al Big Poppa, a Biggie Smalls, uno de sus más célebres y talentosos cronistas. 

A pesar de su expulsión de Uptown, Puff Daddy logra mantener a Biggie a su lado mientras crea el sello Bad Boy Records y comienza a introducir su nombre en la escena mediante colaboraciones y remixes con otros artistas. Notorious se encuentra por fin libre de lidiar con las drogas y las facturas, y se dedica a dar rienda suelta a su música. 

En 1994 ve la luz Ready to die, su primer disco, un ejercicio narrativo contundente. Notorious se sirve de la enorme capacidad lírica y de la excepcional voz que plasmará durante toda su carrera para recrear los paisajes que le han acompañado en su vida. Con un tono que oscila entre lo cómico y lo trascendental, siempre con acierto, encaja las vivencias de un padre joven vendedor de crack –tiene a su primera hija, T’yanna, con 20 años- con las un rapero exitoso; hilvana con su control rítmico las miserias de un adolescente depresivo con las glorias de un negro gordo, feo y con un ojo vago que triunfa gracias a un ego colosal y a un ingenio incluso mayor. 

Su fama y su peso en la escena rap se disparan y, a partir de ahí, todo sucede muy rápido: su historia con la cantante Lil’ Kim, la boda con la también cantante y modelo Faith Evans –que le da su segundo hijo, Chris Wallace, Jr.-. y el beef entre su costa Este y la costa Oeste de su anterior amigo Tupac.

Su segundo LP, el disco doble Life after death, se lanza al mercado el 25 de marzo del 97, quince días después de que Notorious muera en Los Ángeles. Smalls recibe cuatro balas en el pecho. A día de hoy todavía no se ha resuelto el asesinato de Christopher Wallace y con frecuencia se apunta a una venganza de la costa Oeste –Tupac había sido tiroteado el año anterior-. 

En un semáforo rojo, cuatro balas volaron desde el interior de un Chevrolet Impala hasta el interior de Christopher Wallace. Su cuerpo conoció la muerte con la que dialogaba en sus canciones; su música se impuso al estruendo de la pistola para seguir repartiendo amor (it’s the Brooklyn way).

 

 

Publicado originalmente en Voluntas nº13

 

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